sábado, 5 de septiembre de 2009

TURISMO GUERRILERO.

Sergio era el responsable de la zona, con una larga experiencia en los azares de la guerra. Tenía bajo su responsabilidad el desarrollo político ideológico de aquella zona. Los combatientes que tenía eran pocos; pues eran pocos los que necesitaba para la tarea que la organización le había encomendado en aquella región.

Una de las bases de Sergio, era una familia pobrísima, que vivía como colona en aquella finca de café. Estaba compuesta por siete persona, la mamá , el papá y tres hijos mayores: os mujeres y un hombre. Cada una de las hijas tenía un hijo, así hacían siete los miembros de aquella familia.

El muchacho de aquella familia de unos dieciocho años de edad; había sido reclutado por el ejercito y prestaba su servicio militar en la Fuerza Aérea.

Esa circunstancia no era obstáculo para que el soldado se relacionara con Sergio y los otros compas; de vez en cuando; el soldado cuyo nombre no recuerdo llevaba algún pertrecho para los compas; alguna vez se lució llevando uniformes militares completos o botas jungla y cosas así.

La guerra transcurría, los afanes de crecimiento guerrillero se incrementaban, la fuerza se extendía; así la zona de Sergio pasó en meses a convertirse en una zona con presencia fuerte, pero discreta de guerrilleros; los cuales gracias a Sergio y a los compas de expansión tenían montada toda una red de apoyo que garantizaba tanto la logística, como la inteligencia necesaria, como para manejarse en aquel lugar; con suficiente dominio y con perspectivas de éxito.

En efecto, se comenzaron amontar operaciones guerrilleras cada vez mas osadas; la colonia Escalón ya tuvo una amenaza guerrillera más persistente; el ejercito comenzó a apuntalar su seguridad en la zona; pues nosotros abusivos y bravos guerrilleros; asomábamos la punta de la nariz en toda aquella área: y el ejercito era incapaz de controlarnos; pues nosotros no le presentábamos batalla en aquel terreno; pues era la retaguardia de ellos y la teníamos difícil; por ello ciertamente aplicábamos las técnicas de la mas pura guerra de guerrillas: atacábamos cuando y donde queríamos.

Bien, el caso es que el soldado de la FAES tanta era la confianza que tenía en nosotros; que un día llegó de permiso a su casa; y cuando llegamos con Sergio donde él, para ver que decía, nos topamos: ¡¡¡¡ que había invitado a otro soldado; para que nos conociera¡¡¡ pues ellos se habían agarrado confianza y platicaban y él le contó que nosotros, los guerrilleros, llegábamos a la casa de sus papas, y que no éramos como nos pintaban; y ese soldado quiso conocernos.

Y el soldado nos conoció y platicamos con él, y Sergio, contra todo pronostico, va donde el responsable nuestro, que estaba en el lugar con un pelotón, y le plantea la situación y viene el responsable y . le dice, luego de indagar si habíamos hablado con él y como lo veíamos; bueno pues llévemelo a la operación porque hoy la sacamos, que .

Y cabal, salimos ese día a una operación militar; y llevamos al soldado de la Fuerza Aérea; en calidad de digo yo, observador. Claro que la operación salió limpia; el soldado contempló nuestra movilidad y las maniobras que realizamos. Quedó convencido de nuestra capacidad y yo termine convencido que de locos también teníamos un poco. El soldado esa misma madrugada bajo a la ciudad para presentarse a su base y llevaba un gran secreto; que estoy seguro siempre lo hizo un soldado diferente y nosotros seguimos con nuestras tareas: jamás dejamos la zona, siempre operamos en el área; fuimos fantasmas para el ejercito; y cumplimos con la misión que la organización nos había encomendado; aunque creo yo que nunca supieron que a punto estuvimos de abrir una oficina de turismo militar.