viernes, 19 de marzo de 2010

Los cambios


Tenía ocho años, y acompañaba a mi mamá a las cortas de café en las fincas de las faldas del volcán de San Salvador.

El Catorce, Miranda, Primavera, Colombia, Antioquía, Los Abriles, eran algunos nombres de las fincas que recuerdo.

La dinámica casi siempre era la misma, una cuadrilla de cortadores bajo la mirada de un caporal, que era el que distribuía los surcos de café y el que revisaba si se había recogido el café que se caía al suelo. Al fin alizar la tarde; los cortadores íbamos con los canastos y el café al recibidero, donde en unas carpetas de plástico, limpiábamos el café, sacando el café verde y dejando solo el café maduro, luego de eso lo echábamos de nuevo al saco de henequén y nos íbamos a la pesada del café que habíamos cortado.

El mandador y un asistente; iban anotando en un libro las arrobas de café que cada uno había cortado ese día, y al quince pagaban.

El ´proceso de pesaje varaba; yo alcance a ver como en unas fincas en vez de pesar “median” lo cortado con una vara y el proceso era así:

Se colocaban los costales en grandes hileras y el mandador con el asistente a la par iba metiendo la vara al costal y decía en voz alta, cuantas arrobas había en el costal, lo cual lo anotaba el asistente en el libro.

El mandador, marrullero, no metía la vara hasta el fondo y decía el peso según quisiera. así le robaban al cortador. En la quincena era bastante el robo, sumando lo de todos los cortadores era aun gran volumen.

Los cortadores sufrieron eso, cosecha tras cosecha, hasta que salieron por ahí aquellas organizaciones campesinas como la FECCAS y la UTC. que lograron que la bascula se uniformizara en todas las fincas, que ya no se utilizara la vara para medir y además hasta lograron que aumentara un poco el valor de la arroba de café cortada e incluso en algunos casos lograron que para el almuerzo le dieran a la agente además de los frijoles y las dos chengas, un huevo duro.

Para lograr eso murió mucha gente.

Ahora, en estos benditos tiempos, cuando se eso del cargo fijo de las telefónicas y nos damos cuenta de cómo es la vaina y de como ellos prácticamente nos roban pues, han recuperado y con creces su inversión; y vienen y son descubiertos, siento como si fueran aquellos tiempos cuando nos pesaban el corte de café, midiéndolo con una vara.

Sofisticados al máximo; nos siguen esquilmando y los gobiernos, siguen cohonestando con esas practicas corruptas; Ahora los poderosos se han sofisticado tanto, que hasta a los corbatudos y de clase media les sacan el pisto de la bolsa, bien fácil, por obra y gracia de nuestro sistema de libertades, por obra y gracia de la economía social de mercado, esa que nuestro presidente dice que impulsa.

Cambio. El cambio ha cambiado de contenido. El poder obra así. Solo la organización Popular y solo la presión popular hará que haya cambios; porque esos cambios envueltos en elecciones son tiro sopladisimo.

Que San Romero Nos Ayude; y que no se lo vayan a robar también.


Pechito