martes, 18 de agosto de 2009

Las palabras.

Vinieron con sus alas de suavidad,
Posándose confianzudas en su pista natural,
-Alegres mariposas de sonidos-
Trasladando entendimiento de donde vinieron,
Regando, a veces y siempre
Un dulce o amargo misterio desde sus venas,
Pintando apuradas
arco iris del bien y del mal,
Rociando descripciones multicolores;
Contando despacio,
O rápido según las escenas,
Grandes felicidades o enormes penas
Haciendo figuras: hablando y diciendo,
Por todos lados floreciendo...
Era el tiempo del hombre
En pleno perifoneo
De la filosofía del creo o no creo.


Sin ningún permiso conocido,
Se diseminaron por cualquier parte;
Ordenándose voluntarias según afinidad y sonido;
Uniendo cabos sueltos con fuerza y enorme sentido,
Luego de beber a veces el dulce néctar humano;
O después de catar agrios sentimientos,
Que lúgubres salían de mil gargantas,
De igual cantidad de seguros corazones...
Aún así, felices se juntaron
Palabra por palabra,
Predicando sus afanes
Y después de ese laboratorio,
-Bíblica torre de babel-
El habla ciertamente consiguió su cometido


Le dieron mas vidas que un gato a ese arte,
Vistiéndolas de grafos símbolos vocales y consonantes
Que cantando como coros armónicos
En sinfónicas cabalgatas
Crearon vitalidad con lograda certeza
Que fueron reveladoramente bautizadas
Como idiomas dialectos y lenguas;
Comunicación llamaron también esa ciencia


Castellano ingles italiano y demás idiomas
Dan sentido orden y contexto
Y eso es para cada sistema perfecto,
Pero siempre hay uno en la sopa
Y yo al igual que el rey iluso
A punto estoy de quedarme sin ropa
Pues de pronto la palabra propia
De hombre en hombre difiere el uso.
-torre de babel que amenaza-


La comprensión exacta de de las palabras,
Requiere de algo mas que afilados sentidos;
Pues aún sin argumentar olvidos,
Las palabras pueden ser las mismas,
Pero su interpretación puede o no ser grata.


Por eso usuarios de este grito mío,
No se queden con lo literal del grafo;
Ni con el sentimiento del sonido,
Pues parafraseando a un mi tío;
No es por la palabra dicha,
Sino por la desdicha
de precisamente oírla.

La coyuntura de la palabra expuesta
Hace probable que se labre mal el alma
Que busca una respuesta
Y encuentra explicaciones
Que ni le suman ni le restan,
Y condescendiente se acomoda
En cómodos algodones.
Por eso amigos míos
Prudencia con la palabra
Que si bien puede ser dulzura
Puede ser también espina,
O una buena dosis de morfina.