jueves, 12 de febrero de 2009

¿IRA A SER UNA VICTORIA PÍRRICA?

El 15 de marzo, será la elección del nuevo presidente de El Salvador; los candidatos solamente son el Ingeniero Avila y el periodista Mauricio Funes. ARENA y El FRENTE. Situación política atípica la que se presenta al electorado , con ribetes apocalípticos, debido al esfuerzo de algunos sectores interesados en presentar el asunto como una lucha entre el bien y el mal.

Y el cuadro, independientemente cual sea el desenlace, ofrece escenarios oscuros: Siendo que esta planteado que el que no esta conmigo esta contra mi, y en virtud de que en el escenario político a ocurrido una verdadera estampida para uno ú otro lado, nos encontramos hacia el éxtasis de la polarización saborizada con sabores artificiales.

Lo que quedará serán despojos de.proyectos, programas e incluso de ideologías, pues la melcocha que uno y otro hacen, lo único que creará es un frankeintein político, que siendo frankestein y siendo político, no conducirá a ninguna otra parte que al mayor desastre político nacional.

El pragmatismo del que se esta haciendo gala, unido a la madre de las crisis que se nos avecina, nos empuja irreversiblemente al precipicio social. Dice Dagoberto Gutiérrez, que siempre que se tenga objetivos comunes, se valen las alianzas incluso con los enemigos, y eso esta bien, pero eso no nos aplica porque ni siquiera en el mismo bando se tienen objetivos comunes (Funes por ejemplo habla de mantener la economía social de mercado y Salvador Arias habla de socialismo); entonces una alianza, por ejemplo con Salgado, es una alianza contranatura con enorme dosis de oportunismo pragmático y sin objetivos políticos comunes. Pese a esa disyuntiva falsa que nos proponen del bien y el mal, lo único que producirá serán mayores males políticos y sociales. Parece ser que los partidos políticos están diciéndonos; después del esta elección presidencial; el diluvio.

Entonces me perdonan amigos de la República; pero estoy por concluir que en estas elecciones lo que Avila o Funes tendrán será una victoria pírrica y nosotros el diluvio.

La buena noticia debe ser que sobre ese desmadre, los verdaderos revolucionarios, tendremos las condiciones verdaderamente objetivas para construir una sociedad justa.