jueves, 12 de febrero de 2009

YA ESTÁ CLARO QUE NOS SOSTUVIMOS


Ya está claro que nos sostuvimos
desde las entrañas del mismo silencio
que buscó con ansias forzar nuestras vidas.
Los mismos secretos que la tierra impuso,
audaz y soberbia, a todas las semillas nuevas
fueron reclamando su constante beso
de lágrimas, de ausencia que hiere y proclama
su imperio elevado sobre nuestros cuerpos.
No fue la agonía de vernos desnudos
entre la violenta estación del frío,
ni el viejo temor que ciñe las frentes
de los que partieron dejando en sus lares
el claro refugio de un labio sin sombras.
Nuestro gran dolor han sido presagios
de gentes que gritan al vernos gozosos,
agudas tormentas con vientos que traen
estandartes negros y risas cansadas,
bermejas raíces que siguen latiendo
desde los lamentos robados al sueño.
Nosotros seguimos buscando semillas,
verdes estaciones con polvo que sabe
del calor abierto a todos los pasos
que desde sus rutas, distintas y amargas,
trenzaron su hambrienta sequía de besos.