martes, 6 de julio de 2010

SEPULCROS BLANCOS

Los que hoy se tiran del pelo y se rasgan las vestiduras, esos mismos que han tenido por años la facultad o posibilidad para incidir en mejorar las condiciones de vida de todos los salvadoreños. Esos mismos individuos, hoy con parches y remiendos sociales, amparados en una seudo moral, quieren mostrarse como buenas personas preocupadas por rescatar una sociedad que ellos como marionetas del capital (teniendo como único dios al dinero) han propiciado su destrucción.

Pasando por alto, lo que a fuerza de lucha y sangre de este pueblo, quieren arrebatar los mínimos espacios democráticos ganados por este pueblo, así como irrespetando la Carta Magna de la República (Constitución Política), misma que ellos juraron defender, quieren imponer a nuestros hijos una lectura religiosa sectaria… Se les olvida a estos señores que la mayoría de criminales en serie, al igual que los peores asesinos lo han hecho en nombre de esos valores que nos quieren imponer, vasta revisar un poco la historia reciente…
Por que no atacar uno de los factores principales como lo es la transculturización, y esos valores negativos que a cada instante los vemos por la televisión el cine y la tecnología de punta, como lo es la internet en sus diferentes expresiones, será por qué los dueños de Telecorporación Salvadoreña –TCS-, el Grupo Megavisión, las Empresas de Telefonías, encuentran en la difusión de anti-valores una gran rentabilidad.

Aclaro no me opongo al intercambio cultural e incluso la transculturización siempre y cuando esta traiga valores que permitan a nuestra sociedad un desarrollo humano que mejore las condiciones de vida de nuestro país, elevando esa calidad humana en expresiones de tolerancia y respeto. En ese sentido por que no retomar algunas materias tan importantes en la formación del carácter de la persona como lo es “Moral, Urbanidad y Cívica”, que se impartían a los educando en el nivel básico y darle cumplimiento así a la Constitución Política en su “Art. 55.- La educación tiene los siguientes fines: lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensión espiritual, moral y social; contribuir a la construcción de una sociedad democrática más próspera, justa y humana; inculcar el respeto a los derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes; combatir todo espíritu de intolerancia y de odio; conocer la realidad nacional e identificarse con los valores de la nacionalidad salvadoreña; y propiciar la unidad del pueblo centroamericano”.

De igual manera, si realmente se quiere combatir la violencia en todos sus niveles y expresiones, debería promoverse leyes que regulen la todo poderosa programación de los medios de difusión masiva, ¿o es que hay temor de enfrentar a este amo capitalista?

Que a dejado evidencia de ser uno de los destructores de los valores mas primordiales de nuestra patria. Cabe preguntarse ¿Cuál es el compromiso que los partidos políticos tienen con este señor? Que no dicen nada ante sus vulgares programas, o será que los que dirigen el Estado piensan bajo el “principio democrático” que es responsabilidad de los padres de familia que programa verán u oirán sus hijos.

Y finalmente cabe preguntares, ¿dónde está la ley de Espectáculos Públicos? y el Comité Colegiado garante de aplicar dicha ley, a qué intereses responde? Y los aplicadores de la ley, es decir Jueces, Fiscales, Procuradores, Policías y todo el gremio de abogados, a qué intereses responden; al del dios del dinero para satisfacer sus más trasnochadas ambiciones, o al decoro, la justicia y las buenas prácticas morales. Todos estos elementos en su conjunto deberían ser las herramientas suficientes y necesarias para controlar y contrarrestar la violencia.

Si realmente no existe una verdadera actitud de cambio, muy poco se podrá hacer para resolver el problema de la violencia y el crecimiento de grupos irracionales llámense estos maras u otro tipo de nominación, pues el corruptor siempre necesitará a quien corromper. Y el explotador de clases ávido de riquezas siempre buscara nuevas formas para someter y alcanzar así sus mas nefastas y putrefactas ambiciones y por muy nobles que parezcan estas no dejaran de ser nocivas para la sociedad y la patria.

Autor: Victor Hugo.
Compañero de La  República