sábado, 18 de julio de 2009

De presas, comunidades y Salume

La presa del Chaparral en San Miguel y El Cimarron en Chalatenango. Son dos proyectos energeticos que Mauricio Funes ha heredado de la gestión anterior. Los dos proyectos, al parecer están adelantados en cuanto a su financiamiento; en el Chaparral han comprado ya un poco más del 70% de las tierras que inundarían.

Pareciera entonces que los proyectos marchan normalmente, sin embargo eso no es así; las comunidades asentadas en la zona, alentadas en alguna medida por organizaciones sociales y en otras por sacerdotes católicos, se están oponiendo ferreamente a esos proyectos, por estar diseñados sin incorporar dos criterios de importancia para cualquier gobierno que diga o que se precie por poner en el centro a la gente vulnerable: las condiciones bajo las cuales serán desubicadas del lugar y los mecanismos para insertarlos en otra zona, donde puedan desrrollarse e incluso mejorara sus condiciones de vida y por el otro el cuido y protección del meido ambiente.

Las protestas obedecen a eso: nunca han sido tomados en cuenta y cuando lo han hecho, ha sido para tomarles el pelo.

Ciertamente hay ya contratos firmados por el gobierno; aunque a decir del Superintendente de Telecomunicaciones y Electricidad ahí hay una serie de defectos que hacen necesario suspender temporalmente los proyectos; para revisarlos integralmente.

Esa es una oportunidad de oro que se le presenta al secretario de asuntos estrategicos; quien fue delegado por el presidente, luego del plantón que las comunidades hicieran frente a casa presidencial los ultimos días, para que entable pláticas con una comisión de las comunidades y pueda reconducir ese tema, de tal suerte que se demuestre de una buena vez que el gobierno del presidente Funes se prreocupa en verdad por los desfavorecidos, en este caso aquellas olvidadas comunidades del oriente y norte del país.

Curioso sería conocer cuanto están pagando por las consultorias; por los técnicos y por los que dirigen la CEl, para transparentar los procesos y que no haya lugar a dudas sobre la utilización de los dineros públicos.

Seguro que la inversión que se haría para solventar las inquietudes de la población lugareña, sería sumamenete menor a lo que el estado utilizara para pagar a consultores, ingenieros técnicos y agregados al proyecto.

Sería tambien una oportunidad de oro para que Salume se reinvindique y no cargue con esa carga de que la gente piense que esta ahí por pago de favores; No será necesario que lo quiten de la CEL, solo que permita las auditorías que se han planteado y que le de a los proyectos en marchas un profundo toque de sensibilidad humana. Así estará a tono con el señor presidente, en sus esfuerzos por sacar adelante al país sin atropellar a los historicamente atropellados. Y para coronar el pastel con una cereza, que establezca la politica pública de energía; porque de seguir construyendo presas y presas, sin considerar alternativas enérgeticas; estaremos perdidos.