sábado, 28 de marzo de 2009

MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO Y MAURICIO FUNES.



En la conciencia, en el imaginario, en el corazón del pueblo salvadoreño, que ha logrado salir de la influencia de la historia oficial, esta tatuado con letras de barro endurecido por el fuego y la sangre, el nombre de monseñor Romero. Sus palabras; no solo fueron proféticas; fueron el programa de vida de miles y miles de católicos, que entendiendo su compromiso se opusieron aún a costa de cualquier sacrificio al autoritarismo y a la opresión.La siembra, que fue abonada con la sangre de nuestros mártires, incluyendo monseñor Romero, ha dado muchos frutos; el mas importante de ellos que nunca la esperanza se perdió, pese a las adversidades.

El costo de mantener viva la enseñanza de Monseñor Romero, ha sido heroica. No hay palabras que puedan soportar su descripción. No se puede hablar de ello con frialdad aun y cuando estemos ya en otras circunstancias. Pasaran generaciones para que dejemos de sentir dolor por el sufrimiento y deberá desaparecer la humanidad entera, para que las palabras proféticas monseñor Romero puedan desaparecer. El fue nuestro Bartolomé de las casas.

Pero bien; Ahora el fruto está madurando. Por primera vez, la oposición política, tendrá mayor incidencia en el ejercicio del gobierno, desde el cual se delinean y ejecutan las políticas publicas. Eso es fruto de aquel sacrificio, ese es fruto de la siembra de Monseñor Romero, y de todos y todas aquellas que con dignidad enarbolaron el estandarte de Monseñor Romero.

Ahora; Mauricio Funes; ha expresado a viva voz, con fuertes y pausadas voces; que su gobierno tendrá como opción preferencial a los pobres. queremos decirle:
Esas palabras son sagradas y ahí Mauricio Funes, independientemente de cualquier discurso, ha sellado un pacto de honor y nobleza con el pueblo salvadoreño, tradicionalmente desprotegido, oprimido y sometido convenientemente a la ignorancia que venden los medios de comunicación, hechos para que las argollas gobernantes mantuvieran el poder.

Mauricio Funes, bajo la clave de Monseñor Romero, se esta jugando no la vida; se esta jugando el alma. Mauricio Funes ha firmado y dado su palabra al rebaño de un santo; ha firmado con nuestro San Romero de América, y solo le permitimos tomar las palabras de Monseñor, porque sus palabras deben ser el eco que escuche, siempre que vaya a tomar una decisión como gobernante.

Mauricio Funes ahora debe responder. No debe jugar con la esperanza de los sectores vulnerables de El Salvador, esta no es exigencia dura para él. Pues si con ahínco buscó la presidencia; con mayor ahínco debe gobernar para el pueblo y no para las élites