sábado, 21 de marzo de 2009

TRIUNFO SOBRE TODOS LOS PODERES

En Nicaragua no ganó la izquierda, si no, que perdió la derecha al haberse enfrentado divididos en las elecciones presidenciales. Esta es la frase que con mucha razón han argumentado algunos prominentes personajes de la derecha salvadoreña para justificar el triunfo del frente sandinista en Nicaragua. En ese sentido, la derecha salvadoreña para evitar caer en ese supuesto error, se unió.

Entonces en Nicaragua la derecha se dividió para perder y en El Salvador se unió para lo mismo.
El triunfo de la izquierda en El Salvador, no es un triunfo sobre ARENA, es un triunfo sobre la derecha y todos sus tentáculos, es un triunfo sobre las líneas editoriales de la mayoría de la prensa televisiva, escrita y radial, es un triunfo sobre el poder económico y político, es un triunfo sobre la mentira, la injuria y el odio; es un triunfo de la inteligencia sobre la ignorancia.

Es un triunfo que elimina mitos: el mito de la imbatibilidad de ARENA, construida sobre la base de la falta de creatividad de su oponente para aprovechar las oportunidades; el mito de la maquinaria electoral, publicitaria, política, y económica del partido ARENA; el mito de los buenos contra los malos, pues ARENA siempre se había presentado como el defensor de las libertades, ante la amenaza comunista; el mito de la unidad de las derechas, haciendo trato entre elites políticas olvidándose de las bases que al final son la mente, el alma y el corazón de los partidos políticos; el mito del que “somos mas lo que queremos la libertad”. el mito de que “El Salvador será la tumba donde los rojos terminaran” ; el mito de que al ganar la izquierda los empresarios comenzarían a salir del país; el mito que se perdería el TPS, y el mito de que las remesas dejaran de llegar al país; el mito de que el fmln es anti empresario y anti sistema; el mito que caballo que alcanza gana; o caballo que sale primero pierde; el mito de que haciendo hasta lo imposible se puede obtener lo que se quiere etc.

Ante todo lo anterior cabe afirmar que “son las diferentes circunstancias sociales, políticas y económicas las que se alinean a favor o encentra de los contendientes en una elección.

Las circunstancias bajo las que estas elecciones presidenciales se presentaron, sobrepasa los límites jamás imaginables. La magnitud es tan grande que los desinteresados en la política pueden pasar desapercibidos, pero realmente a los que mas o menos nos interesa debemos de tener en cuenta “en El Salvador no ha sido derrotado el partido ARENA, ha sido derrotada toda la derecha y sus recursos, ahora todos sus dirigentes, aliados y militantes están sintiendo lo que en anteriores ocasiones sintieron los del FMLN.

A los que no les favoreció la elección y muchas otras personas tratarán de relativizar la victoria del fmln, en el sentido que el margen porcentual oscila entre 2% y 3%. Sin embargo, debe de tomarse en cuenta que la victoria ha sido sobre muchos adversario y no solo sobre uno, doblegando por esta vez todo su poderío ideológico, estratégico, táctico, económico, y mediático.
Un aspecto importante a valorar es que los votantes que al final han decidido esa proyección porcentual, está compuesto por los que se arriesgaron a vencer el miedo favoreciendo el triunfo de la izquierda. Mientras que la base de votantes de los partidos de derecha, han estado cautivos por el discurso de miedo al comunismo que sus dirigentes les han inculcado. Esta última es una misión del nuevo gobierno de aplicar una especie de sanación demostrando con hechos que todo se trató de una estafa ideológica, esta sanación es una oportunidad para que la izquierda amplié sus base electoral, que es fundamental para mantenerse en el poder.

Lo trágico de estas elecciones, solo lo perciben las elites políticas de Derecha, que habían estado acostumbradas a ganar a toda costa. La unidad que demostraron es lo que les causa pánico, al pensar que no fueron capaces de detener la avalancha del cambio. De esta forma fue un triunfo de la izquierda sobre todos los poderes de la derecha, que ha demostrado que la maquinaria territorial, mediática y económica de la que siempre se jactó principalmente ARENA, no son suficientes para ganar una elección.