viernes, 9 de enero de 2009

EL FIEL DEL TERMOMETRO

09-01-2009
El fiel termómetro de la percepción de lo que serán las elecciones presidenciales.
La campaña política municipal y legislativa termina a mediados del la próxima semana. Los candidatos para alcalde y diputados queman sus últimos cartuchos, pues, saben que llegado ese día toda buena intención y todo recurso adicional no servirán.

Sin duda, todos quieren ganar y nadie quiere perder. Pero siendo realista, a estas alturas de la campaña, cada quien sabe el posicionamiento que ha logrado. Sabe si puede ganar o si puede perder.

El posicionamiento, si bien es cierto, que se logra medir mediante encuestas, también es cierto que se logra percibir. A la percepción es a lo que quiero referirme.

La percepción, que se define como “la función psíquica que permite al organismo, a través de los sentidos, recibir, elaborar e interpretar la información que proveniente de su entorno” ((Wikipedia); nos permite en esta oportunidad explorar los ánimos de los candidatos, dirigentes, militantes, simpatizantes y potenciales votantes de los partidos políticos.

¿Que percibimos cuando vemos a un dirigente o candidato del partido ARENA, y a uno del FMLN?, la respuesta es “preocupación”. En el dirigente y candidato de ARENA se percibe preocupación, y no es para menos. Las encuestas los han ubicado por todo el año 2008, por debajo de su principal contendiente y en lo que va del 2009 no han hecho acciones diferentes para poder decir que las cosas pueden mejorar.

Preocupación, porque a pesar que tienen todos los medios económicos para obtener cualquier cosa material que se les ocurra, no han podido capturar la voluntad del electorado, que es intangible, hasta el grado que han percibido que muchos votantes se han dado a la fuga hacia otros partidos políticos e incluso hacia su principal adversario político.

Preocupación, por que después de gobernar por casi 20 años, sienten que las rodillas se les doblan y se sienten impotentes con la sola posibilidad que existe de perder las elecciones presidenciales y con ellos perder sus privilegios.

Preocupación, por que después de invertir millones de dólares en la campaña sucia, no les ha dado el resultado que esperaban. Pero aunque, no les está dando resultado, saben que tampoco deben de desistir, porque de lo contrario su adversario se lanzará como un tigre y los destrozará con su imagen.

Preocupación, porque a pesar de contar con el apoyo de los grandes medios de comunicación, su campaña cae en el vacio o sobre un electorado que se muestra blindado antes sus propuestas y manipulaciones.

Preocupación, porque, los cartuchos se les acaban y sólo les queda la posibilidad de enderezar la suerte, según ellos, si ganan la alcaldía de San Salvador- les vale perder cualquier otra alcaldía- , si logran un golpe de suerte, si lograr colar el fraude. Ellos saben, que si ninguna de estas circunstancias se presenta antes de las elecciones presidenciales, sólo quedará conformarse con obligar a una probable segunda vuelta y resignarse a perder en esta.

Preocupación, porque, sus simpatizantes, sus militantes y votantes se muestran desconcertados, desmotivados, con miedo, y a veces, hasta con pena.

Ahora, ya no cantan con entusiasmo el himno, ya no visten o portan la camiseta tricolor con el pecho erguido, más bien cantan y visten por necesidad, más que por orgullo.

Preocupación, porque sus estrategas y sus estrategias han sido derrotados (as) sin permitir alzar vuelo. Por ejemplo, su candidato presidencial, no se ha levantado; su eslogan país mas justo, no pegó; la nueva derecha, no pegó; la renovación, no pegó; su candidato a vice- presidente, no ha aportado nada, su alianza por el cambio, sólo el nombre le ha quedado. De repente, al candidato a alcalde por San Salvador, lo han posicionado, como el más capaz, y con las mejores propuestas, pero paradójicamente, según las encuestas perdería las elecciones. (aunque hay que esperar el 18), y finalmente la campaña sucia, no ha pegado.

Preocupación, porque la mecha se quema y sin posibilidades de alargar en el momento en que se realicen la elecciones.

En el bando contrario, es decir, en los candidatos y dirigentes del fmln percibimos preocupación pero con alegría, por el sólo hecho de pesar que pueden derrotar electoralmente y sacar del ejecutivo al partido ARENA.

Preocupación pero con alegría, por el sólo hecho de pensar en todos los retos que tendrían.
Preocupación pero con alegría, en sólo pensar, que por primera vez desde que se estrenaron como partido político han logrado montar una campaña aceptable para los militantes, simpatizantes y potenciales votantes.

Preocupación pero con alegría, en ver como sus militantes, sus simpatizantes y potenciales votantes, cantan (aunque no el himno) y portan con orgullo el color rojo.

Preocupación pero con alegría, en pensar como deben de gobernar para que el pueblo no les vaya a dar en la nuca lo más pronto posible.

Preocupación pero con alegría, en pensar que pueden perder San Salvador, y en ese caso, perder la perspectiva de victoria presidencial.

En fin, la preocupación se percibe en los dos principales partido políticos, en sus candidatos, dirigentes, simpatizantes, militantes y potenciales votantes. Esa preocupación, a unos les sale cara y a otro más barata. Pero independientemente de quien gane o pierda, las elecciones municipales y legislativas, – que tendrá su atención en la capital y en el número de diputados - ambos partidos se declararan ganadores. Pero, sólo a uno de ellos le creerán y ese será el triunfador en las presidenciales. Es decir, que la percepción de preocupación puede aumentar o disminuir en los candidatos y dirigentes, y transmitirlo hacia sus seguidores, según sean los resultados de las inmediatas elecciones, que serán el fiel termómetro de la percepción de lo que serán las elecciones presidenciales.