viernes, 9 de enero de 2009

POEMAS DE RICARDO


Cantar de sirena
Se le fuga la vida en los pliegues del tedio,
agoniza sin pausas, se desangra por dentro,
hace tiempo que lleva polvorienta la risa,
muchos siglos que cala en su piel el invierno
y aun tiene en sus manos un billete vencido;
esperanza gastada que sabe a falsa palabra,
corazón de cigarra que no sabe a cantares,
desolado paraje donde crecen serpientes
y espejo donde graba su silueta la muerte.
La canción que pervierte el silencio profundo
es ocaso que tiembla en los lotos del pecho,
abre surcos en las manos precisas, divinas,
y se quejan, sangrantes, las bellas palabras.
Hace tiempo que aprendió que el espejo
es un vago refugio de amapolas muriendo,
sin embargo, sigue atada a su piel de sirena,
desangrando vilmente la sien del poeta.

Esperanza
Van corriendo las aguas, corazones cansados
que no saben del rojo galope de la sangre,
porque jamás tuvieron sus venas extendidas
al canto de las piedras ni al amor del secreto.
Al abrir las ventanas del corazón enfermo
el vendaval desata sus polvorientas velas,
y corriendo a los mares vitales de la vida
la primavera busca, bebiendo en sus espumas.
Y son nuevas plegarias que al amparo del sueño,
volarán con los cantos brindados por la siembra
de una semilla nueva, que nacerá del verbo
divino de los besos y las manos silvestres.
Al final del camino veremos la cosecha
surgir con su penacho de trigal liberado,
y la verde silueta del marinero ciego
se vestirá de claras pupilas de verdades.
patria grande, mueca de hambre
con infinito amor,
a mi tierra mutilada
Sembradas están las semillas,
esperando el aguacero y su milagro
de siglos, soterrados pedernales,
permanentes volcanes encendidos.

Los altares de piedra aun vigilan
la morena savia, ciclo de astros
perfectamente registrados,
y el oráculo sigue sin respuestas.
Patria grande, madre espesa
que buscas afanosa la esperanza,
aquí te canta la macana de piedra,
corazón rebelde y renovado.
El cenzontle sigue altivo, desvistiendo
con sus trinos oscuros la tristeza,
mañana un pabellón será izado,
azul y blanco sudario de tus muertos.
Patria grande, mueca de hambre…




Al negro
A mi amigo y hermano
verdadera caja de secretos.
Negro, desviste tu cuerpo,
cansado latido de ciudades,
y deja que estas manos
te canten, ardor perenne.
Negro, sigue este viaje
desafiando tormentas y presentes,
tu suelo es un piélago de luces
que no podemos sorber indiferentes.

Y así te canto, negro, matriz pura,
desolada canción que siempre timbra
con el pulso pobre y desterrado,
negro,negro emperador de tus palabras.
Son líneas que llevan el lamento
de un hombre abierto a sus defectos,
son líneas negro, líneas blancas
gracias a tu mano blanca y simple.
Déjame que te cante negro, ardid
de todos las siluetas que preguntan
donde quedan las señas del camino,
negro, negro, mano blanca que hoy me acunas.