viernes, 9 de enero de 2009

Xiomara; la compa.


La nueva fuerza le llamamos allá por el 88 o 89 parece, no recuerdo bien, el caso es que se trataba de un esfuerzo insurgente por incorporar a los pelotones a nuevos combatientes, entonces habían un montón de cipotes con nosotros, que recién se habían incorporado como guerrilleros de pleno derecho, pues antes habían sido colaboradores o milicianos.

Entre aquellos compas destacaba Xiomara, una joven de unos dieciséis años, inmersa en aquellos nuevos quehaceres de su vida. Hermosa la estampa de aquella compa pequeña, morenita de pelo profundamente negro y largo.

Hermosa de verdad. Cierro los ojos y la veo aún. Contorneandose bajo aquellos cafetales, uniformada y portando su fusil M-16. Mujer para postal en verdad. Ahora aquella compa anda por ahí, siempre en las mismas. Queriendo cambiar el mundo.

Aquel día, se bañaba Xiomara en el riachuelo, con el tazón se mojaba el cuerpo poco a poco, colocaba el pie en una piedra y con sus manos, se restregaba las piernas, las pantorrillas, Luego se volvía a echar agua y botaba el jabón, seguía echándose agua la cual ya cristalina caía a las aguas que llevaba el riachuelo. Desinhibida la compa, en blúmer, pasaba por donde los demás tomábamos un café.

Al pasar a la par nuestra, le dije a Xiomara: Usted parece Sirenita.

Madre de piropo, pues, yo tan reservado, tan callado, tan respetuoso, pero ante aquella hermosa joven guerrillera, no me quedó mas alternativa que hacerle el cumplido.

Creerán ustedes que la compa, me volvió a ver sonriendo para decir gracias ú otra cosa parecida. Peor no, ella enojada como solo ella, me vuelve a ver y me dice: ¡¡¡ y que acaso me ha visto cola de pescado, pues¡¡¡.

Me paro en seco la compita. Creo que jamás supo que la piropie.