martes, 13 de enero de 2009

LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA.

En verdad es un tema trasnochado ese, pero queremos nosotros apuntar algunas opiniones sobre ese tema, debido a la influencia de las religiones, en sus distintas denominaciones en el tema político o mas bien en el tema partidario.

En primer lugar es de celebrar que las iglesias, todas, se vayan quitando el velo tras el que han estado. Ahora está meridianamente claro, que todas las iglesias, que aunque prediquen espiritualidad y se esfuercen por aparentarlo así, tienen “aspiraciones terrenales”.

Lo que no celebramos es la manera en que se van revelando. Entre líneas algunas veces y con suma claridad en otras ocasiones, se puede discernir las simpatías políticas de los reverendísimos pastores y sacerdotes, quienes algunas veces se jactan de hacer de cada alma “salva” un voto, mientras predican el paraíso en el cielo.

Siempre ha sido así, con la única distinción que antes los pastores se cuidaban más, ahora ya no se cuidan y aún escriben libros sobre alianzas entre iglesias y partidos, ahora salen a la luz intimidades de pastores descontentos porque los lideres políticos les fallan. Ahora salen obispos pidiendo a sacerdotes que tengan prudencia con lo que predican y diciéndoles que ellos están solo para iluminar a los feligreses. Unos pastores se destacan más que otros en sus apetitos políticos o en sus angustias terrenales por el favor del poder. Se ha escuchado amargas palabras de pastores famosos diciendo que le dieron el voto al ejecutivo y este no les ha cumplido ni siquiera con la cuota económica prometida, se ha escuchado de pastores molestos porque algún candidato actual no les ha cumplido el pacto que hicieron.
Huele a esencia de azufre, pero todo ese escenario no implica que las religiones e iglesias se meten al tema partidario porque están convencidos que algo hay que hacer en la tierra por nuestras almas, en su mayoría y salvo contadísimas excepciones, lo que buscan es una tajadita del pastel, un poco del favor del poder terrenal. Hipocresía religiosa y pura en síntesis. Huele a esencia de azufre
Los partidos políticos por su parte, han caído en la cuenta que si las iglesias pescan almas, ellos al pescar a los pastores podrían pescar votos. Todos los partidos sin excepción están en esa línea. La derecha que ha utilizado a iglesias evangélicas para sus propósitos en las elecciones, ven con inquietud como la izquierda tradicionalmente laica para decir lo menos, les esta arrebatando a unos que otros pastores y los esta intentando convencer de que no están contra la libertad religiosa.

Ahora bien, resulta peligroso que los partidos políticos se alíen demasiado con las iglesias, pues estas, ancladas en su ideario religioso, influyen muchas veces en las políticas publicas, lo cual a la larga va en detrimento del desarrollo de una sociedad sana. Claro es el caso de la penalización del aborto en todas sus formas, esa es una muestra de la clara ingerencia de fundamentalistas católicos y evangélicos en el tema.

Nosotros celebramos que las iglesias vean a la tierra y no solo al cielo, pero creemos que hoy por hoy los ojos de las iglesias son bizcos. No están viendo bien y solo están viendo el signo de los tiempos para arrimarse a los poderes políticos que van a tener la sartén por el mango.

Dios quiera que la urgencia de los votos evangélicos no nos vaya a llevar a un estado confesional tras bambalinas. Dios quiera que sus pastores velen por los pobres y no por sus bolsillos.