viernes, 21 de noviembre de 2008

NOS COMIMOS EL CHUCHO

Plena ofensiva. Finales de Noviembre del 89. Estribaciones del Volcán, de cara a la Escalón. La tropa guerrillera se preparaba para pasar a Antiguo Cuscatlán, por otra parte las rutas logísticas eran escasas y peligrosas, la comida escaseaba, la tropa exhausta daba un respiro acampamentada en uno de aquellos parajes que no reunían condiciones para albergar aquel personal, pero estábamos en la ofensiva y ya nos valía, descarados nos ubicábamos en cualquier lugar

En todo caso no había que perder el espíritu y Germán ordenó colocar una emboscada. Un pelotón fue instruido a tal tarea. Yo, Iba de guía del pelotón hacia el lugar escogido, en silencio, listo, observando en detalle el camino, escuchando los ruidos extraños, iba vereda abajo en medio de aquel cafetal, con el AK-47 en letra de carta; cuando abajo divisé la columna de soldados, que sin vernos por la tupida vegetación caminaba directo a encontrarse con nosotros.
Con ellos venía un perro, de raza, enorme, parecía pastor alemán, iba con los soldados, pero el tal chucho correteaba de arriba abajo, husmeando, buscando… quizás buscándonos a nosotros
Nos ostros evadimos a los soldados pues no era de nuestra conveniencia trabar combate en tal lugar, y nos retiramos de nuevo al campamento, pues tal había sido la orden, luego de informar al mando del movimiento de las tropas gubernamentales.

Íbamos al campamento y nos percatamos que el chuchon iba con nosotros, ¡¡¡ se había confundido el chucho¡¡¡ y pensaba que éramos los mismos soldados que iniciaban operaciones en al zona, puta pensé hasta el mismo tufo echamos para que este chucho se confunda.

Un compa apretado por el hambre dijo lo que otros no se atrevían por algún pudor, ¡¡¡ comámonos el chucho¡¡¡ y dicho al hecho, alguien agarró al chucho y lo destazo. Solo se le echo agua y sal. ¡¡¡Sabroso chucho sancochado que nos comimos ese día¡¡¡¡¡

Después de la canina comida Los sudores también eran de perro,. Luego nos llegó abasto suficiente ( Comida) y solventamos el problema del hambre…. Sino a saber como hubiéramos hecho, pues los soldados, no siempre nos llevaban perros para que comiéramos.

Los compas chalatecos, tan dados a la buena comida, toparon al morro y en la ofensiva comieron chucho sancochado. Algunos todavía se acuerdan. Yo si mal no recuerdo Gerson probó; pero para mayor seguridad pregúntenle talvez se hace cargo.