viernes, 15 de agosto de 2008

Claves Ocultas, de Nicolas Reyes

En esta oportunidad presentamos a ustedes un artículo de Nicolas Reyes, quien nos acompañara con su esfuerzo en la generación de opinión de este blog.
Gracias Nicolas.

CLAVES OCULTAS

Estamos ante un evento electoral, que no es para nada común, que no es para nada corriente: todas las agrupaciones visibles e invisibles se mueven. Con o sin firmeza, con o sin convicción pero se mueven.

Y la imagen de todos los chinos saltando en una parte del mundo nos viene de pronto: Es que los movimientos de todos esos agrupamientos, buenos malos y medios buenos y medios malos, hacen que todo vibre, y estamos de vibración en vibración: De ahí nuestra misión; que esas vibraciones no se truequen en estallido, porque esas vibraciones, si adoptan el apellido social, nos lleva a pensar en un fenómeno simple y conocido, que por simple es peligroso, por peligroso terrible y que por conocido debemos hacerle la cruz, vibraciones de hombres que pueden juntas convertirse en Estallido Social.

Y el estallido social, bautizado y conocido ya, puede ser genuino a superficial, puede aflorar sin aviso o con aviso, puede mostrarse con señales o sin señales.

El dicho dice Golpe avisa, si saca sangre no hay justicia: Hay síntomas, diversos, cortos y largos, verbales o escritos, físicos o subliminales, pero síntomas al fin y al cabo y se sienten las vibraciones. Se sienten la vibraciones.

Mucho cuidado con las quejas subterráneas: Esas ni salen en las encuestas, ni son de interés del periodismo investigativo, ni es combatido como delincuencia común, ni es conjurado por los sabios del poder.

Ojo con las quejas subterráneas, que no se dicen pero que están en la punta de la lengua, que no se gritan pero ensordecen, que no se escuchan porque están olvidadas, que no se ven porque no se sienten, que no se atienden porque no se comprenden, que no se teorizan porque no hay bibliografía, y que no se toman en cuenta porque son de una timidez igual a la eliminación de las cuerdas bucales: esas quejas subterráneas vibran también y ese silencio en que están sumidas, ese autismo que fingen, puede salir de pronto y cobrar caro, carísimo el hecho de haber visto para otro lado.

Mucho ojo príncipes del poder: pareciera ser que ahora mismo tienen un coro, que les está diciendo lo que ustedes quieren escuchar, que les está diciendo que la enfermedad política que ustedes tienen es curable con aspirina. Cuidado porque resulta que ahora, las encuestas hablan de tal manera, que el espejo de la belladurmiente se queda corto. Nunca nadie, había hecho de la palabra cambio, una palabra puta.

Ojo con el cansancio, ojo con el cansancio de la gente, mucho ojo. Ojo con los resultados de ese evento electoral, ojo a las decisiones de ahora, porque podemos llorar las consecuencias de mañana.

Mucho ojo. La muchedumbre descalza, sin pan, sin pena ni gloria, sin nada que perder, quizás sin nada que ganar: Puede cobrar y el caso es que si decide cobrar, seguramente nos va a cobrar intereses más multas. El poder ahora si está amenazado.

Ojo mucho ojo. Que ese evento electoral, si no habla transparente (al menos) provocará que las quejas subterráneas, sean grito de gigantes, que por hambrientos y harapientos, no sabrán de la virtud del perdón, por muy virtud cristiana sea.