jueves, 28 de agosto de 2008

El espacio del derecho


LOS MANDAMIENTOS DEL ABOGADO. MAESTRO COUTURE. III PARTE

El estilo de la abogacía no es la unidad, sino la diversidad. Busquemos
en la experiencia de nuestro tiempo al bonus vir ius dicendi peritus,
al abogado cuya actividad pueda simbolizar a todo el gremio, y es muy
probable que no lo hallemos a nuestro lado.

Este es político y ejerce su abogacía desde la tribuna parlamentaria,
defendiendo, como decía Dupin, apenas una causa más: la bella causa
del país. Aquél la desempeña desde una pacífica posición
administrativa, poniendo sólo una gota de su ciencia al servicio de
determinada función pública. Aquél otro la honra como juez, en la más
excelsa de las misiones humanas. Aquél la sirve desde los directorios
de las grandes empresas, manejando enormes patrimonios y
defendiendo los esperados dividendos. El otro se ha situado en la
Facultad de Derecho y desde allí, silenciosamente, va meditando su
ciencia, haciéndola progresar y preparando el vivero para la producción
de los mejores ejemplares.

Aquél la sirve desde el periodismo y hace abogacía de doctrina desde las columnas editoriales, alcanzando el derecho, como el pan de cada día, a la boca del pueblo. El de más allá es, únicamente, abogado de clientela comercial y sólo se ocupa de
combinaciones financieras. Aquél ve cómo la atención de sus intereses
particulares, sus negocios, su estancia, sus inmuebles, le demandan
más atención que los intereses de sus clientes. Aquél otro, que ha
conciliado la misión del abogado con la del escribano, ve cómo en la
paciencia del notario se ha ido devorando los ardores del abogado.

Y aquél que ejerce solamente la materia penal, en contacto con sórdidos
intermediarios, especulando con la libertad humana para poder percibir
su mendrugo, pues sabe que lograda la libertad se ha despedido para
siempre la recompensa; y el que ejerce en las ciudades del interior y
recibe a sus clientes antes de que salga el sol; y el que saca aún la
cuenta de sus primeros asuntos; y el que poco a poco ha ido
abandonando sus clientes para reservar su fidelidad a unos pocos
amigos; y el que ya no tiene procurador, ni mecanógrafo, y sube
afanosamente las escaleras de las oficinas en pos del papel que su
menudo asunto requiere; y el magistrado jubilado que vuelve
melancólicamente a suplicar la justicia desde el valle luego de haberla
dispensado desde la cumbre; y el que ejerce a la norteamericana,
medio abogado y medio detective; y la joven abogada que defiende los
procesos de menores con el ansia encendida de la madre que un día
habrá de ser; y el profesor de enseñanza secundaria que corre a
escuchar un testigo luego de haber disertado sobre la despedida de
Héctor y Andrómaca; y tantos, y tantos, y tantos otros.. .

Si el precepto no perteneciera ya a la medicina, podría decirse que no
existe la abogacía; que sólo existe una multitud de abogados.
Poco conocido o muy olvidado entre nosotros, un texto de León y
Antemio a Calícrates (Código, 2,7, 14) nos dice de qué manera, ayer
como hoy, es la nuestra una magistratura de la República:
"Los abogados, que aclaran los hechos ambiguos de las causas, y que
por los esfuerzos de su defensa en asuntos frecuentemente públicos y
en los privados, levantan las causas caídas y reparan las
quebrantadas, son provechosos al género humano, no menos que si en
batallas y recibiendo heridas salvasen a su patria y a sus
descendientes. Pues no creemos que en nuestro imperio militen
únicamente los que combaten con espadas, escudos y corazas, sino
también los abogados; porque militan los patronos de causas, que
confiados en la fuerza de su gloriosa palabra defienden la esperanza, la
vida y la descendencia de los que sufren". Así sucede todavía hoy.


POEMAS DEL POETA DE LA REPUBLICA
Venir del horizonte estrecho,
Donde hay desesplicaciones de la vida
Donde negarse es sentirse
Donde sentirse es perecer..

Venir de donde se hacen tortillas
Baratijas
Y cuentos extraños
Pasados por el agua tibia del rumor

Venir de donde uno puede salir afligido
Con las orejas gachas
A ras de piso
Venir corriendo
Con sudor helado a cuestas.

Venir de donde a uno lo estrujan
Con impensados procedimientos
Técnicamente inviables
Y poco académicos

Venir de donde la piel se eriza
Venir de tu regazo

A Karen
Eres especialmente bella
cuando asomas, embarazada,
a la noche
y los coyotes aúllan sus agüeros.
Las sombras toman formas de fantasmas
y el viento gira en el silencio,
canta el río
su antigua melodía de leyendas.
Las veredas y caminos se agigantan
cuando caes, luz hechiza,
en los árboles,
desterrando un abanico de secretos.
Eres especialmente hermosa
cuando asomas, piel desnuda,
a la noche
y el corazón se aferra a la semilla.


DE PALO GRANDE A LA REPUBLICA DE LAS BERMUDAS: POR VLADIMIR OLMEDO

De gira anduvo Payin, de la república de las Américas, se fue para Palo grande, a las tierras de la guisquilera del amigo Manolo.

Veinticinco parritas de Güisquil le donó, para que sembrara en las tierras de la República. German fue el encargado de llevar al jefe de Estado a Palo Grande.

Entusiasmado quedó Payin, Ahora esta en la onda de hacer las ramadas para los güisquiles que va a sembrar. Así vamos construyendo nuestra Utopía: todos dando un poquito, para que luego todos los ciudadanos probemos del fruto de la República.

Por ahí nos hemos encontrado a un ingeniero agrónomo ex FPL, que nos dará asistencia: Ayer en la guerra nos daba su vida, ahora en la paz nos da su conocimiento y no crean ustedes que por paga. Nos lo dará porque sabe que no le podremos pagar con dinero, porque sabe que estamos en la pila del comercio justo. Le vamos a pagar saciando su curiosidad de que diablos es lo que pretendemos, y quizás sea el quien nos lo diga.

German se esta luciendo con el apoyo logístico: Germán es un caso de casos, un incomprendido que solo ahora se está sintiendo a gusto. Solo ahora como ciudadano de la República siente que la lucha valió la pena. Porque hasta un día antes de que fundáramos la república sintió que había sido ideológicamente estafado.

Ricardo Gálvez es otro caso: Una inteligencia a envidiar, que no sentía tranquilidad en su corazón: hasta que le hicimos embajador de la república en aquellas tierras, y el muy bandido, feliz está y tanto a estrechado las relaciones que hasta un César nos dará pronto.

Francisco Quimera: Nuestro tercer caso. Fundador de la República Virtual. Ingeniero de la Locura; El que ha patentado la frase de que “ dos cosas pueden pasar” y asi nunca se equivoca, pues esta claro que pasa la una cosa o la otra cosa. Más infalible que el Papa. Francisco es uno de nuestros más sorpresivos colaboradores feliz esta de dejar de lado su diaria normalidad, para compartir con nosotros un poco de su encubierta locura.

Nicolás Reyes. Duro como solo un rey puede serlo. Pero miedoso (a la mujer por supuesto) por eso solo les diré lo que estoy autorizado a decirles: no se llama así. Pero promete decirles quien es cuando agarre más confianza.

De los demás colaboradores les hablaré despues. De mí también.


En la República Cibernética vamos igual: Todos compartiendo un poquito de nuestro conocimiento para lograr así, la liberación completa de este injusto sistema que ahora nos aliena.

Pero aquí estamos nosotros para resistir.