miércoles, 27 de agosto de 2008

HISTORIAS DESCLASIFICADAS


Rafael, era solo un niño, chele, alto para sus catorce años, y bravo el jodido, bravo por su sangre. famosa era su familia en las faldas del cerro de guazapa. A puros corvazos se mataban en aquellos grandes pleitos del cantón.

Los Guardias Nacionales, habían sacado carrera a su papá, un antiguo veterano de la guerra de las cien horas. Quedó solo con su mamá y sus hermanos más pequeños, él era el mayor.

En una de tantas, junto a su madre y sus hermanitos pequeños, le tocó huir de su casa, internarse en las faldas del cerro, huir del ejército, que aplicaba aquel académico concepto de tierra arrasada.

Así anduvo buenos meses. Corriendo de aquí para allá, Sobreviviendo. Cargando los costales con ropita de sus hermanos, apurándolos y cargándolos en aquellos oscuros y mojados caminos.
Renegando por tener que andar cargando un costal, y levantándole las cejas a cualquier bicha mocosa que se le atravesaba el camino. Ya le daba pena andar con el costal a cuestas.

El Escuchaba atento lo que decían los mayores. Escuchaba quedito los sollozos de los campesinos a quienes les habían matado a su familia. No atinaba a decir nada cuando veía los cadáveres mutilados a la orilla del camino. Veía en silencio a su madre ayudar a la gente que tenía en ella a una líder campesina

Pero se aburrió de andar huyendo. Le dijo un buen día a la mamá que se iba con los compas, que ya habían formado los batallones guerrilleros. Hay vea usted hijo le dijo la Mamá. Y el se fue. Cuando llegó donde el jefe del batallón guerrillero, este le preguntó ¿y que seudónimo queres usar? Rafael, el chele, que resultaría ser un gran guerrillero mientras aguantó, le dijo con su inocencia a cuestas……yo quiero llamarme Dabuisson.

Por supuesto que nunca llegaría a llamarse así. Las urgencias de formar guerrilleros que supieran de armas, solo permitió decirle a Rafael de manera escueta que Dabuisson era un asesino.

La única ideología que acompaño a Rafael, fue que su padre falleció en las estribaciones del cerro de guazapa, él trabajaba en los talleres de explosivos. la única ideología que lo acompaño a Rafael, fue que El batallón Atlacatl mató a mansalva a su madre. Y no se trataba de que quería vengarse, se trataba de que tenía que sobrevivir.

Es probable que la anécdota desclasificada cause a mas de alguno una pequeña sonrisa: Pero fíjense ustedes que terrible es en realidad la cuestión: La exclusión social llevó a mucha gente a las armas… y no se trataba de ideología… se trataba de sobrevivir.