martes, 7 de octubre de 2008

CAMPAÑA SUCIA

La República de Las Bermudas lo señala insistentemente: No creemos en la democracia tal como nos la han vendido, no creemos en los juegos electorales que se empeñan en recetarnos las derechas trasnochadas y los conocidisimos izquierdistas electoreros

Esos mismos jugadores, ante el procurador se comprometieron a no hacer campañas sucias.

Ese acto solemne, esta vez ante el procurador de los Derechos Humanos, ya es cotidiano en época de elecciones. El resultado es conocido por todos. Ante Schafick libraron la madre de las elecciones sucias y del miedo.

Estas elecciones se plantean de igual forma: Lo que no logramos entender es como los izquierdistas electoreros se someten al juego, año tras año, sin aprovechar efectivamente los periodos de tiempo entre elecciones para educar y formar, a los ciudadanos que vendrían a ser los agentes de cambio. A veces dan la impresión de ser sólo una maquina electoral.

Los tales pactos para evitar la guerra lectoral sucia, son solo un componente más de la espantosa saturación de piropos políticos a la población. Ni siquiera han terminado de firmar el compromiso y ya las campañas odiosas están en camino: Los anuncios de la denominada Fuerza Solidaria se quedarán chiquitos para lo que se nos avecina.

Para pequeña muestra otro botón: Las consecutivas declaraciones del presidente Saca, que no desaprovecha para hacer campaña y las recientes declaraciones de la canciller de la República, invitando a la administración estadounidense a que intervenga en los asuntos del país para evitar que el frente gane.

La izquierda electoral suponemos ya está preparada para esos embates sucios. Si ante Schafick pregonaban que no nos iban a venir ya las remesas y no habría mas TPS, es seguro que ahora gritaran a los cuatro vientos que Mayo Sabrían todavía esta vivo y que al estilo de Fredy Crugger nos viene a desollar.

La República de Las Bermudas quiere ser lugar de descanso para cuando la izquierda electoral. quiera venir a pegar un grito que le saque el estrés de esos tsunamis que se les avecinan.