viernes, 17 de octubre de 2008

LO COTIDIANO EN LA REPUBLICA

Decidimos sembrar frijoles en la república de las bermudas. Por supuestos debimos hacer prestamos de dinero para ello. Sembramos alrededor de cuatro medios. La idea básica es asegurar los frijoles para los cuatro núcleos familiares de los participantes. Papín puso el trabajo, pues vive y trabaja ahí, los demás pusimos los implementos básicos, la semilla, el abono etc.

Bonito iba el frijol. Contentos estábamos de la gran cosecha que íbamos a tener. Todos felices, porque la república comenzaría a dar algunos frutos. Alquilamos un par de tareas de tierra para sembrar y que frijolar mas hermoso. En las tierras de la república, payin rozo otras dos tareas y sembró frijol y bonito iba aquel frijolar.

Hasta que apareció el Venado. De las tres tareas sembradas en la república el venado o la venada y sus venaditos se comieron casi una tarea. Nos dio tristeza ver aquella catástrofe. Todavía estamos pagando los prestamos pues los hicimos para pagarlos en tres meses la primer cuota la pagamos en septiembre, en noviembre salimos de esa deuda.
Pero el venado nos fregó.

Después se vino el temporal. Llover y llover, llover y llover. Y nosotros angustiados pro el frijolar. ¿Cómo está el frijolar? Le preguntábamos a diario a payin…. Si sigue esta llovedera se va a arruinar.

Y bueno, en la República hemos sentido algo así como lo que sienten desde hace siglos los países tercermundistas. Endeudados, pagando y sin poder salir con la meta que nos habíamos planteado. Pero eso no es nada. Los ciudadanos de la República si sentimos en carne propia lo que sufren los campesinos al producir sus tierras. Día a día con el corazón en la mano. Esperando que no haya temporales o que no haya “secas”. Y esto que nosotros hemos sentido angustia a medias, en el sentido que podíamos darnos el lujo de arriesgar el dinero prestado sin hacer en bancarrota, mientras que a nuestros campesinos solo les queda tener “fe” de que Dios les va a socorrer. Porque de ahí nadie. Nadie.