miércoles, 29 de octubre de 2008

HISTORIAS DESCLASIFICADAS, FRANCISCO QUIMERA

HISTORIAS DESCLASIFICADAS

En la época de la guerra en la ofensiva de 1989, se produjeron duros combates en la zona central del país, especialmente en San Salvador, muchos de los municipios como mejicanos, cuscatancingo, la zacamil, entre otros, sufrieron fuertes combates entre la guerrilla y el ejercito, por lo general los citadinos (como comúnmente se le llamaban a los nacidos en la ciudad capital) nunca eran afectados, ya que los combates específicamente los armados se realizaban en la zona paracentral del país, y se les daba seguimiento por medio de las noticias que por la radio se escuchaban: “borbardeo en el cerro guazapa”, o “combates armados entre insurgentes contra el batallón atlacatl con bajas en ambos bandos”, entre otras noticias que se escuchaban, en los diferentes medios de comunicación.

En la ciudad capital, San Salvador, solamente se escuchaba el estruendo producido por los helicópteros, que diariamente trasladaban soldados hacia las laderas del volcán o hacia las zonas ocupadas por los denominados guerrilleros, entre estos las zonas de chalatenango, pero lo que mas afectaba en cierta medida fueron los denominados apagones, que no eran mas que la voladura de alguna torre de transmisión eléctrica o en ocasiones por medio de la quema de algún autobús del transporte publico, lo cual causaba fuertes congestionamientos.

En cierta forma los citadinos no sufrieron mayores problemas, ciertamente, los soldados al observar algunos jóvenes en comunidades pobres intentaban, de alguna forma, realizar reclutamientos forzados en los cuales se llevaban a los jóvenes con doble intencionalidad, una era obligarlos a prestar servicio como cadetes en la fuerza armada y otra era la de intimidarlos, golpearlos y hasta torturarlos para obtener información sobre personas que estuvieran apoyando a los denominados guerrilleros o que estuvieran ligadas con estos, por las diferentes zonas en las que patrullaban.

Sin embargo como iniciamos, la ofensiva de 1989, fue muy intensa e interesante, ya que se trajo el conflicto armado a las casas de asfalto y cemento, a las colonias, aquellos que pensamos que las armas solo sonaban en las montañas y en las afueras de la capital, las colonias: la málaga, la IVU, los condominios de la zacamil (que inclusive aun se conservan en pie), presentaban agujeros producidos por las armas de las tanquetas o los jeep portando armas de grueso calibre, y estas, se observaba en todas las paredes de los edificios, los que bajo el precepto de que el conflicto era en las zonas rurales y en los volcanes, vivíamos en carne propia el sonar de las armas.

Inclusive, se vivió en carne propia la salida de sus hogares (en plena ciudad capital), recordando la usurpación de tierras que realizaron por años los militares, dejando a miles de campesinos sin sus medios de subsistencia, ya que zonas como las antes mencionadas eran controladas por los guerrilleros, muchos cientos de personas tuvieron que salir de sus viviendas, todas bajo la protección de la bandera de las cruz roja o verde, los cuales acompañaba a cientos de civiles que emigraban a “zonas seguras”, y en ese momento con pocos conflictos, muchos de estos salieron para no volver, ya que algunos tomaron decisiones drásticas, regresaron a sus hogares solo para vender sus cosas y emigrar a otros países, algunos para Estados Unidos, otros para Australia o Europa, otros se quedaron, y no por no contar con los medios, ya que para ese entonces eran casi regaladas las visas hacia los países europeos, producto de la ayuda que daban las naciones unidas por el conflicto armando de ese entonces.

Unos sobrevivieron otros no, sin embargo las bajas fueron para ambos bandos, y en medio de todo esto, se encontraban los citadinos, que no hallaban que hacer ni para donde ir, por un lado, si no portaban documentos, eran catalogados como guerrilleros, los abusos por parte de las autoridades en ese entonces se pusieron a la orden del día, tanto por la antigua Policía Nacional como por el Ejercito, realizaban, cateos, violaciones, torturas, y un sin fin de crímenes avalados por el gobierno ya que se había decretado estado de emergencia nacional, como siempre los que sufrían eran los de en medio, que no eran ni guerrilleros, pero que tampoco eran militares.

Pero además, debían ayudar a los guerrilleros, ocultándolos cuando eran perseguidos, proporcionándoles alimentos cuando no tenían que comer, o si se encontraban heridos transportándolos hacia alguna institución medica (el rosales) y además decir que era pariente suyo para que no fuera descubierto, así era como debía de actuar los denominados citadinos, como balanza entre uno y otro bando.

Se trae a remembranza dicho suceso porque a través del tiempo, siempre la clase media es la que le toca como decimos los salvadoreños, “sostener la peña”, siempre a sido a quien le “llueve sobre mojado”, ya que es quien debe pagar mas impuestos, luchar contra la explotación de la empresa privada, soportar los aumentos o disminución de los granos básicos, así como también, levantar al país después de los desastres naturales llamense terremotos, tormentas tropicales (mitch) o algún otro acontecimiento que se le ocurra a la madre naturaleza, es la fuerza laboral de la clase media la que a creado el 95% de la generación de empleo por medio de la micro y pequeña empresa, y la que genera mayores ingresos a las arcas del estado, sin incluir los altos costos de la vida y además lidiar con los altos índices de delincuencia y violencia que aqueja al país.

Esto no es mas que una forma de situar en un peldaño, a la clase media del país, esta que a sido capaz de enfrentar diversos acontecimientos a través del tiempo y siempre se a mantenido en el país, enfrentando los problemas y luchando contra todas las dificultades que le aquejan a nuestro pulgarcito de América.