jueves, 23 de octubre de 2008

La reconciliación:Una mirada al pasado, al presente y futuro.

“A los violadores de los derechos humanos los persigue el pasado y las victimas siguen esperando la verdad y la justicia, para dar y recibir el perdón”.

20/10/2008

Los acuerdo de Paz en el Salvador tenía tres grandes dimensiones, Democratización, reconciliación y respeto irrestricto de los derechos humanos.

No hay que negar que la implementación de los acuerdos de paz sentaron las bases fundamentales para la transición y posterior democratización en El Salvador. Han habido reformas Constitucionales, creación de nuevas leyes, implementación de nuevas instituciones y han permitido vivir en circunstancias deferentes a las de antes y durante la guerra.

Sin embargo, en aspectos como la reconciliación, se inició el paso pero éste se quedó en el aire.

No ha habido reconciliación formalmente. La reconciliación supone la aceptación de los errores (y horrores) propios y la decisión para superarlos; supone la disposición a otorgar y aceptar perdón, a poner gestos humanos que la hagan visible y a buscar mecanismos políticos que la hagan de alguna forma, eficaz (proceso 595). Según el Padre José María Tojeira la reconciliación se enmarca en la trilogía “Verdad, justicia” y “perdón”.

Las matanzas como la de Monseñor Romero, El Mozote, y Padres Jesuitas. Las desapariciones de campesinos, obreros, estudiantes, trabajadores. Las torturas a miles de personas siguen en la impunidad.

Los problemas de la reconciliación tienen su génesis primero en la negociación (el gobierno negoció obligado por los EE.UU, Las Naciones Unidas, los Países Amigos, la Sociedad Civil, y FMLN- Guerrilla), una frase que ilustra esa resistencia es la frase que dijo el presidente Cristiani antes de entrar a la negociación “no voy a sentarme a negociar con el FMLN aunque lo diga las Naciones Unidas”(13/09/1991), por lo tanto el Gobierno obstaculizó constantemente la negociación y la ejecución de los acuerdos. En el caso de la reconciliación, los obstáculos estuvieron al momento de iniciar las investigaciones de la violaciones a los derechos humanos, aquí se encontró de manifiesto la falta de voluntad de parte del gobierno de Alfredo Cristiani, al haber puesto resistencia al trabajo de la comisión Ad-Doc, encargado de hacer las recomendaciones para la depuración de la Fuerza Armada, los primeros obstáculos fueron la poca colaboración en la investigación, luego que toda la información estaba elaborada fue clasificada como CONFIDENCIAL, posteriormente, el gobierno comenzó a poner excusas para dar cumplimiento a la recomendaciones que esta comisión hizo para hacer efectiva la depuración. Por ejemplo, el presidente Cristiani argumentó que de “llevar a cabo la depuración de la Fuerza Armada tal como lo establecían los acuerdos de paz, provocaría una crisis interna difícil de superar”. Entre las maniobras que hizo fue la de dar de baja a un grupo pequeño DE MILITARES por delitos menores, otro grupo lo envió a cargos diplomáticos al exterior y dejó otro grupo que esperaría que cumpliera su tiempo para salir de baja. Posteriormente, con algunas modificaciones Naciones Unidas lo presionó para que cumpliera según los Acuerdos de Paz, la resistencia a la depuración estuvo a cargo del Presidente de la República, La Fuerza Armada-principalmente de los altos jefes miliares comenzando por el Ministro de la Defensa-, los sectores de la ultra derecha salvadoreña, y los Ecuadores de la Muerte).

El siguiente tropiezo a la Reconciliación fue el de obstaculizar el trabajo, la divulgación y ejecución de la Comisión de la Verdad, que era la encargada de investigar las violaciones a los derechos humanos que se habían dado en el país. Fundamentó su trabajo en 22 mil denuncias de hechos de violencia ocurridos entre 1980 y 1991, entre ellas un 60% correspondía a ejecuciones extrajudiciales, 25% a desapariciones forzadas y 20% a torturas. Del total de casos verificados, El 85% son atribuidos al Estado (ejercito, policía, paramilitares y escuadres de la muerte) , y el 5% se le atribuyó al FMLN.

Es de aclarar que la comisión de la verdad no investigó todas las denuncias, sino que tomo una muestra de solo 30 casos, entre ellos los más emblemáticos.

Las obstrucciones también estuvieron a cargo de miembros de la fuerza armada y del sistema judicial- no colaboraban- , pero el atentado mas significativo lo dio el presidente de la República, primero al maniobrar para su retardación, y pedir a la Comisión de la Verdad y a Naciones Unidad que no se publicara el infame de la Comisión de la Verdad (11/feb/93). Este informe suponía la profundización en la depuración de la Fuerza Armada, la investigación y juzgamientos de los responsables, y la investigación de los Ecuadores de la Muerte, etc. Se suponía que de la investigación y juzgamiento saldría la verdad, luego la justicia saldría la reparación civil y moral de las victimas, y luego el perdón de ambos (victimas vrs. condenado).

La frase que utilizó el presidente fue que el trabajo de la Comisión de la Verdad “debe servir a El Salvador para cerrar una pagina triste de su historia y dedicar todas nuestras energía a forjar el futuro que queremos”. El presidente pidió encontrar el momento oportuno ó tiempo prudencial para hacer público el informe.

Entre los argumentos que los opositores a la publicación del informe de la Comisión de la Verdad se encontraban. “por la inestabilidad, la polarización social, la falta de credibilidad de los comisionados, la veracidad de los datos, la falta de garantías de seguridad para los testigos, lo inoportuno de su conocimiento, la ilegalidad de la Comisión, etc. (proceso 553).

Naciones Unidad dándole cumplimiento a los acuerdos de paz, no aceptó los argumentos y el informe denominado “de la locura a la esperanza “fue hecho público (15/03/1993), lo relevante fue que los principales mandos del ejecito salían involucrados. Además, de la oposición en argumentos en contra del informe, hubieron amenazas en contra de aquellos que insistieran en la aplicación de las recomendaciones de la Comisión.

Tres días antes de la divulgación del informe el Ministro de la defensa Nacional Gral. Emilio Ponce, puso su renuncia- la cual no fue aceptada por el presidente; se mantuvo hasta que finalmente salio en la calidad de retiro. Para que renunciara el Departamento de Estado EE.UU manifestó que había presionado al gobierno para que el Ministro renunciara, con la amenaza de recortar la ayudad militar.

Como una maniobra de desesperación y “audaz” - para el presidente-, los partidos de derecha faltando un día para que el informe saliera a la Luz Pública, aprobaron en la Asamblea Legislativa la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz, la cual fue sancionada en forma secreta por el Presidente Cristiani. Esta salvo a todos los señalados en el informe hasta la fecha.

Los que estaban en contra de la amnistía decía algo como esto: La Amnistía “no es reconciliación, si no impunidad para los señalados en el informe; la amnistía no es acorde con la justicia, si no una injusticia más contra las victimas; la amnistía es contraria a la verdad.

Una definición de amnistía es : “El perdón u olvido del delito otorgado por el poder público,-en virtud del derecho de gracia- en determinados caso previstos por la ley que extingue por completo la acción y la pena y elimina la calidad de condenado a favor de quien o quienes se decreta”.

Louis Joinet dice “el poder amnistiante no se contenta con asegurar, por ejemplo la impunidad de los torturadores, si no que busca por otra parte organizar la conspiración de silencio que impida toda posibilidad para la victima de obtener la reparaciones materiales, e incluso morales a las que puede aspirar según el derecho común. El fin buscado es menos evitar una sanción civil, tal como el pago eventual de una indemnización reparadora, como suprimir toda posibilidad de investigación que puede dar lugar a publicidad en ocasión del proceso civil, lo que confirma una vez más , que la publicidad es la sanción mas temida por los autores de graves atentados a la condición humana”.

Desde entonces y basados en la Ley de Amnistía ha sido paralizado todo intento de llevar a los tribunales nacionales e internacionales, los casos de grave violación de derechos humanos. Aquí tiene que ver la influencia que el gobierno ha tenido y sigue teniendo en la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República. En cuanto a esto la Comisión de la Verdad razonó en aquel tiempo: “no es si se debe o no sancionar a los culpables sino si se puede o no hacer justicia”.

Los factores que han incidido a que no haya habido una reconciliación podrían ser, el factor político, si lo queremos ver así, la política es la extensión de la guerra. Los Acuerdos de Paz se firmaron sobre la base que no habían habido “ni vencedores ni vencidos”, Si no un pueblo en páz. En ese sentido el FMLN pasaba su lucha al campo político electoral, es decir que podía buscar el poder que siempre había querido vía elecciones. En cambio el poder real que en ese entonces lo constituía la Fuerza Armada estaba siendo depurada y sus principales Generales y Coroneles, estaban saliendo de la escena al mismo tiempo que estaban en la mira y siguen estando, por violaciones a los derechos humanos. Uno de esos generales habría dicho “el FMLN quiere ganar lo que no ganó en la guerra”. Es decir que era claro que había una pugna entre ganar y perder. Por otra parte, era claro que había una lucha y oposición a que las cosas se dieran tal como se había acordado en los Acuerdos de Paz. Aquí entra factor ideológico estaba claro que la frase del partido ARENA que hacia referencia al FMLN, era “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán” y por parte del FMLN se popularizaba la frase “el pueblo unido jamás será vencido”.

No esta demás, decir que, cuando el FMLN casi se había desmovilizada y destruid la mayoría de sus armas, estalló un arsenal que luego acepto que eran de suyos, pero en eso momento el gobierno estuvo atento a pedir la cancelación de la certificación del FMLN como partido político, que luego no prosperó. Seguidamente, se activaron los escuadrones de la muerte matando más de 20 miembros del ya partido político (FMLN).

Esto es lo que estuvo en juego en la negociación de los Acuerdos de Paz, es lo que sigue en juego y va ha seguir en juego hasta que por fin se matice el triunfo y el fracaso de uno u otro.

Pero una vez firmados los acuerdos de paz a quien se le dañó mayor mente su orgullo ideológico fue a la fuerza armada y al partido ARENA. Y en la medida que los acuerdos de paz se cumplían a cabalidad la desventaja la tenía el gobierno, la F.A y alguno que otro prominente empresario, por que esto significaba que debían muchos Generales y Coroneles, políticos, empresarios que debían ser juzgados, y esto no le convenía ni al Presidente de la República y a ninguno de los que estaban involucrados en violaciones a los Derechos Humanos.

El factor económico se beneficiaba al haber reconciliación, pero antes tenia que pagar el precio, porque primero tenían que mandar a la cárcel a aquellos que habían servido como guardianes de los grandes ricos del país, al mismo tiempo que implicaba perder el poder militar que por siempre lo habían tenido como su protector. Pero como no lo hicieron, ahora tienen que vivir en la incertidumbre, custodiando la tumba constituida por la amnistía, para evitar que alguien llegue, la abra y aflore la verdad.


Los gobierno que representan la derecha salvadoreña no han hecho absolutamente nada para impulsar la reconciliación y no lo van ha hacer. La esperanza de encontrar la verdad, la justicia y el perdón, han estado puestas en la derogación de esa Ley de Amnistía, y quien pudo, puede y podrá impulsar su derogatoria han estado puestos en el partido FMLN- Ex guerrilla. Sin embargo, el candidato presidencial con fuertes posibilidades de ganar (15% arriba de su mas cercano adversario), ha manifestado que no la derogará con el siguiente argumento“Parto del hecho de que tenemos que ver hacia el futuro, no más hacia el pasado. El pasado de odio, de enfrentamiento y confrontación no podemos cambiarlo. El futuro sí lo podemos construir de modo diferente” (canal 33). Y ha agregado “En lo personal, yo suscribo la visión que tienen los padres jesuitas con respecto a la ley, ellos también han dicho que no están proponiendo una derogatoria, pero …les gustaría que en lugar de hablar de una Ley de Amnistía se hablara de una ley de reconciliación nacional, donde quedara claramente establecida la obligación de parte del Estado de reparar, y se plantea adoptar una política de reparación integral a las víctimas de dichas violaciones, porque ese es un olvido de parte del Estado.”


Legalmente una sentencia de la Corte Suprema de Justicia determinó que los delitos cometidos entre junio de 1989 y 1994 pueden ser investigados y juzgados, ya que un gobierno no puede concederse a sí mismo una amnistía. Las peticiones de investigación las frena la Fiscalía, que archiva las solicitudes porque supuestamente la ley de 1993 (AMNISTÍA) la inhibe.
El problema es que el 80% de los casos de violación de los derechos humanos se dieron en el periodo 1980-1989, y sólo el 20% se dieron el periodo de 1989-1994, que fuel el periodo presidencial de Cristiani; el caso de los Jesuitas queda en este último periodo.

La misma resolución de la Corte “sentó jurisprudencia al resolver que cualquier crimen en que se violentara los derechos humanos podía ser investigado y procesado si así lo estimaban conveniente los jueces en cada caso concreto”

Para algunos juristas como Roberto Burgos, especialista del Instituto de Derechos Humanos de la UCA, “asegura que más allá de la ley está la normativa internacional que permite investigar y juzgar a involucrados en crímenes de guerra y de lesa humanidad. Los acuerdos internacionales que ha firmado El Salvador son los que determinan que hay ciertos delitos que pueden perseguirse hasta la eternidad y que no reconocen fronteras entre países para su persecución”.
Por lo tanto lo que se pueda lograr de reconciliación en El Salvador depende de lo que pueda hacer un posible gobierno de la izquierda salvadoreña, representado en el FMLN, de donde se esperaría un cambio en la estructura política, económica y social; es decir que no depende solo de un cambio en la estructura económica.

La situación económica y la crisis emocional que vive la población, solo sería un efecto de lo que se haya logrado en cuestión de verdad, justicia y perdón; es decir, que vendrían como añadidura, viendo hacia el futuro.

Al inicio de este artículo mencioné que no ha habido reconciliación, pero por las violaciones a los derechos humanos. Así es, después de 17 años de finalizado el conflicto armado, una extraña reconciliación informal desde abajo está quedando descubierta. Algunos padres encuentran a sus hijos o algunos hijos encuentran a los padres. También, muchos ex guerrilleros y ex soldados ahora puede hablar entre sí: conversar de los combates en que coincidieron o donde estuvieron próximos; reflexionar sobre lo que fue la guerra para uno y para el otro; legitimando o deslegitimando cada quien desde su punto de vista su participación en el conflicto; ahora pueden convertir chistes de aquellos momentos de infierno en las montañas o en la ciudad; pueden compartir sus miseria o sus abundancia; pueden compartir espacio en el trabajo o en el vecindario; si al caso son adversarios, pero ya no enemigos; parecen convivir satisfactoriamente en el parlamente, en el ejecutivo, en la Corte Suprema. Ahora, al que antes querían destruir ahora le cuidan las espaldas.

Parece que desde abajo viene un mar lleno de olas que en cada conversación revela que los únicos beneficiados del conflicto fueron los altos mandos de ambos bandos, porque el ex soldado y el ex guerrillero aun resienten la pobreza que los hizo enfrentarse un día. Pueden tener diferencia, incluso pueden seguir defendiendo sus ideales, pero en algo coinciden. Ambos fueron utilizados.


Parece que una reconciliación informal se está dando desde abajo hacia arriba y aquellos que no han aceptado la trilogía Verdad, Justicia y Perdón, se están quedando solos. Parece que puede llegar el momento de sentirse descubiertos y entonces tendrán que enfrentar lo que un día evadieron.


“A los violadores de los derechos humanos los persigue el pasado y las victimas siguen esperando la verdad y la justicia, para dar el perdón”.