lunes, 6 de octubre de 2008

Sobre los niños. Colaboración de Francisco Quimera.

Sobre los niños. Colaboración de Francisco Quimera.

En el mes de octubre, mes que se celebra a los niños, nos damos cuenta el valor que estos tienen, ya que retomando las palabras “los niños de hoy son el futuro del mañana”, el velar por la protección de estos, así como el mejorar el nivel de educación, salud, y sus servicios básicos, son las bases que sustentaran a los próximos trabajadores, lideres y presidentes que dirijan los caminos de nuestro país.

No obstante lo que podemos observar diariamente es el aumento de niños en abandono o comúnmente llamados huelepegas (los cuales se concentran al final de la Av. Cuscatlan, por el Modelo cerca de la Plaza el Trovador), todos los días, cerca de 15 niños durmiendo en la calle, y no solo ahí, sobre el Boulevard de los Héroes y la calle Los Sisimiles, un promedio de 7 a 10 niños se encargan de limpiar vidrios de los vehículos que circulan por dichas arterias, exponiendo sus vidas y las de los conductores.

Sin embargo, poseemos actualmente una gran deuda, las instituciones que son garantes de proteger y velar por los derechos de los niños, poseen anomalías, por mencionar algunas, el ISNA, según publicaciónes de el diario de hoy, al no velar en la protección de un menor que poseía lesiones producidas por sus mismos padres, el Ministerio de Educación, al incrementar sus recursos en el presupuesto general de la nación ascendiendo de 635,168,400 aprobados en el año 2008 a 702,539,705 por aprobar para el 2009, pero estos van orientados al pago de los incrementos a los profesores según su escalafón, así como también al subsidio a las instituciones publicas para la gratuidad del bachillerato, pero no se observan planes a corto plazo de incentivos a las familias pobres para que sus hijos puedan acceder a estudios de nivel básico o bachilleratos.

Otra institución que debe mejorar el manejo de sus recursos para preservar los derechos de los niños es el Ministerio de Salud, el cual debe velar por la salud de todos, en especial de los niños, pero es un hecho relevante que los médicos que laboran en el Hospital Bloom se pronuncien en contra de la medicina proporcionada a este nosocomio, ya que se encontraba vencida, se presume que la medicina utilizada en dichas instituciones debe ser de la mejor calidad con el fin de proveer el mejor servicio hacia la comunidad, pero de ninguna manera se puede realizar dicha obra si los productos que entregan (o no entregan por vencidas) pueden llegar a desmejorar en gran medida la salud de los pacientes.

Es solo por mencionar unas cuantas instituciones que actualmente, suenan en el ambiente nacional, sin embargo es de especial atención que todas atienden a la niñez de una u otra forma, y ya que el gobierno es la institución garante de los derechos de todos los ciudadanos salvadoreños, e incluyendo la de los niños, debe mejorar sus programas sociales, sino con sinceridad podemos decir que la sociedad del siglo XXI de nuestro país posee altas probabilidades de tener gente: sin principios, con falta de valores éticos o morales, y un incremento drástico de la violencia social.

No es de culpar solamente a las instituciones, ya que la familia debe de ser el principal educador de sus hijos, no obstante, la desintegración familiar, producto de la migración, la falta de empleo, los problemas económicos, la violencia intrafamiliar, etc… afectan en gran medida la composición familiar como tal, incrementando en gran medida la separación del núcleo familiar, un dato interesante es el índice de divorcios que se encuentra en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHMP) que refleja la cantidad de 33,961 divorcios para el año 2007, para el año 2008 se prevee un aumento sustancial de los mismos.

Los niños son el futuro de nuestro país, y como tal debemos velar por estos, iniciando desde el hogar, en donde se les debe inculcar los valores cívicos, religiosos y morales que rigen en la sociedad, para crear verdaderos ciudadanos que velen por sus prójimos y es en este punto que tanto la familia como las instituciones deben estar de la mano, con el fin de crear habitantes que vigilen por los intereses de sus propios ciudadanos.